Inel

INEL se conecta a la contaminación «0»

Un coche para funcionar necesita energía, es evidente. Los vehículos convencionales se suministran generalmente de gasolina o diesel para su marcha, y ese consumo genera CO2 que se escapa por el tubo de escape y contribuye a incrementar la contaminación del aire. Así, el dióxido de carbono de origen antropogénico, es decir el que se debe fundamentalmente a los procesos de generación de energía,  contribuye a provocar el efecto invernadero, que a su vez produce una afección sobre el clima, dado que permite el paso de la radiación solar con menos filtros hacia la Tierra. A pesar que desde hace más de un siglo se experimenta con vehículos eléctricos, es decir, con coches que obtienen la tracción de un motor eléctrico y no de la quema de petróleo, las limitaciones tecnológicas habían hecho perecer este modelo y triunfar a los impulsado por combustión interna. La concienciación por los problemas medioambientales y la cada vez mayor escasez de reservas de combustibles fósiles ha obligado a las grandes compañías a investigar, en las últimas décadas, en motores menos agresivos con el entorno, y de ello la resurrección del coche eléctrico. El coche eléctrico es un vehículo impulsado por uno o varios motores eléctricos que obtienen la energía de una o varias baterías instaladas en el mismo vehículo. Estas baterías usan diferentes tecnologías, pero actualmente las más usadas, son las de iones de litio. Conscientes de la necesidad de contribuir a un cambio de modelo energético más eficiente y sostenible, INEL acaba de adquirir el primer vehículo eléctrico para uso comercial de Ontinyent, 100% eléctrico. El coche, modelo ZOE de la marca Renault, es el primer vehículo eléctrico de gran serie homologado con 210km de autonomía por el ciclo NEDC. El New European Driving Cycle es una norma europea de las emisiones y el consumo. Se trata de un método estandarizado de medición del consumo basado en test de ensayos idénticos para todo tipos de vehículos en Europa, térmicos, eléctricos o híbridos. La firma ontinyentina da así un paso más en su empeño por ser energéticamente eficiente y mediambientalmente responsable.

Pesquisas caseras para deducir la potencia necesaria en el hogar

¿Cómo medir si la potencia contratada en mi vivienda es la que de verdad necesito? ¿Es posible hacerlo yo mismo? En ocasiones, la potencia que tenemos contratada en nuestro hogar está sobredimensionada y nos conviene reducirla, ya que éste es uno de los parámetros que afectan a la tan temida factura de la luz. Es evidente que en la cifra final de la factura tiene mucho que ver el consumo, pero la potencia contratada es también un fijo que va haciendo subir el dígito que se carga a nuestra cuenta corriente. Si bien lo más concienzudo al plantearnos la reducción de la potencia es consultar con un profesional, y así afinar en las conclusiones, los usuarios podemos hacer algunas pesquisas caseras para tratar de deducir la conveniencia o no de la potencia contratada en la propia vivienda. Una de las principales cuestiones a tener en cuenta es la cantidad de electrodomésticos que tengamos en casa, cuáles funcionan ininterrumpidamente (por ejemplo el frigorífico) y qué uso hacemos del resto. Además se deben tener en cuenta aspectos cómo que en líneas generales, todos aquellos aparatos que emiten calor o frío gastan más. Los especialistas aconsejan que para obtener una cifra estimativa de cuánta potencia nos es necesaria, se debe sumar la potencia (kW) de todos los electrodomésticos de mayor potencia. Y luego añadir un margen de 1kW más, por la iluminación y pequeños electrodomésticos. Factor Simultaniedad Por último se deber tener en cuenta el Factor de Simultaneidad. Es decir, una vez tengamos la suma de todas la potencias se recomienda dividir el total por 3, porque no todos los aparatos tienen que funcionar a la vez. El valor resultante siempre debe ser mayor que el electrodoméstico de máxima potencia pues, de lo contrario, no podrías utilizarlo. Esa cifra es la que nos marca la potencia media aproximada que nos hace falta en nuestro hogar. Si finalmente decidimos cambiar nuestra potencia, nos deberemos dirigir a nuestra compañía eléctrica. A la hora de tomar la decisión, que es importante corroborar con un entendido en la materia, se debe también tener en cuenta la superficie de la vivienda y cuántas personas viven (y sobretodo consumen energía) en ella.

Producto 4

RFIX-TH-L es un nodo de telemetría por radio compatible con el sistema wireless RFREENET, patentado por BALMART. Basado en el estándar 802.15.4 (2,4GHz Banda ISM), transmite datos de sensores de campo. RFIX-TH-L está encapsulado en IP55 para su utilización en exterior, fácil instalación y bajo mantenimiento. Transmite datos de otros nodos hacia el receptor RFIX GW-1001. Es más aconsejable para instalaciones de dificil acceso o de gran envergadura, y provee comunicaciones sin coste adicional con el GW-1001 para sensores remotos. [xyz-ips snippet=»pdf»]

Un Nobel para la luz LED

Están por todas partes. En los faros de los coches, en las farolas de nuestras calles, en las pantallas de las smartphone y en la cocina de nuestro hogar. Las luces LED han invadido en los últimos años nuestra vida cotidiana y ahora, sus inventores, han recibido el Premio Nobel de Física. En concreto la academia sueca ha otorgado el galardón a los tres inventores del diodo de luz azul, que es el que abrió las puertas a las bombillas LED de luz blanca y larga duración, puesto que el diodo de luz verde y roja ya fue inventado a finales de los años cincuenta. De hecho se utilizaban por ejemplo, en relojes digitales y calculadores. Por cuestiones que el común de los mortales no entendemos pero que llevaban de cabeza a los investigadores en la física de materiales y dispositivos, parecía imposible alcanzar una LED azul, y de hecho, hasta los años noventa no lo consiguieron tres científicos originarios de Japón. Isamu Akasaki, Hiroshi Amano y Shuji Nakamura recibirán este año el máximo galardón mundial de física, y con él los 880.000 euros de dotación del Nobel, a dividir en partes iguales. El gran avance de la LED azul es que ha permitido la creación de fuentes luminosas con una alta eficiencia energética, en tanto que generan un bajísimo consumo. Para los consumidores eso permite un ahorro en consumo, lo que si no fuera por la subida de las tarifas, se traduciría en un ahorro también en el montante de la factura. Para los miles de personas de otros continentes que viven en lugares sin acceso a la red eléctrica, las luces LED suponen una mejora en la calidad de vida, puesto que pueden funcionar con paneles solares. Así las Light Emitting Diodes (LED) o diodos emisores de luz, de alguna manera han permitido democratizar, al menos en la teoría, la posibilidad de encender una bombilla en casa. Así que por esta vez, y sin que sirva de precedente, parece que el Nobel está bien concedido.