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Ajustarse a la potenciar real, ese es el quid de la cuestión

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De acuerdo, el ciudadano medio no es un experto en temas energéticos, no tiene por qué tener los conocimientos previos para poder tomar la mejor decisión. De acuerdo, el problema actual es que ese ciudadano medio vive inmerso en una confusión porque el precio que paga por la energía que consume le parece elevado, porque cada día recibe un bombardeo de información alarmante sobre lo que está subiendo la tarifa y, sobre todo, porque la mayoría de las veces no entiende el significado del recibo en el que teóricamente se le explican los conceptos que configuran la factura energética.

Vamos por partes. ¿Qué elementos integran esa factura?

En líneas generales son cinco los ingredientes. En primer lugar, tenemos el término fijo o de potencia contratada. Aquí es donde se encuentra el quid de la cuestión que nos tiene envueltos en la polémica informativa de los últimos meses ya que es donde el gobierno ha centrado las subidas de tarifa en las dos últimas revisiones de los peajes: la del 1 de agosto y la del 1 de febrero. Después volveremos a este punto porque capitaliza parte del problema y también de la solución.

En segundo lugar tenemos el término de consumo que ha perdido peso en la factura respecto a la potencia tras esas últimas revisiones. Tanto que, tras las últimas modificaciones, en los recibos prácticamente nos aparece equiparado, o en desventaja, frente al término fijo o de potencia.

 

En la factura que paga el usuario también aparecen los conceptos de impuesto sobre electricidad, el alquiler sobre los equipos de medida y el impuesto sobre el valor añadido (IVA).

Y ahora regresemos al quid de la cuestión, a ese término fijo o de potencia que es donde el precio ha experimentado un mayor crecimiento tras las últimas decisiones gubernamentales. ¿Qué hacer? ¿Cómo podemos actuar? Naturalmente la decisión de cada usuario es libre pero nosotros recomendamos actuar con inteligencia y adaptarse a los nuevos tiempos. Para eso es preciso que reflexionemos. ¿De verdad necesitamos toda la potencia que tenemos contratada? Si la respuesta es negativa, o como mínimo dubitativa, el camino a seguir es muy fácil: recurrir a los profesionales. Esa es, sin duda, la opción más adecuada. Solicitar a un equipo profesional que nos realice un trabajo de asesoramiento y medición sobre la potencia y el consumo que utilizamos en nuestro domicilio o en nuestra empresa. De su respuesta dependerá un buen ahorro para nuestro bolsillo.

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